viernes, 30 de mayo de 2008

Segundo comunicado: El Ahogo



Sin embargo, esta extrema sensibilidad hace reales las heridas que parecían lejanas. Hace doler el dolor. La angustia no te deja respirar. Se ve la vergüenza colgando de párpados y pómulos. La tristeza enfría la boca y la soberbia le da geometría al cariño. Muchas veces ellos fueron hijos de la ira. Y ella a su vez de la venganza y el orgullo. Y ellos del dolor. A fin de cuentas nadie conoce sus edades. Se hallan perdidas en la historia. Un incestuoso árbol genealógico.


La ira mezcla un lenguaje mordaz, estrategias descaradas, cálculos de números sanguinariamente azules. Te da la frialdad del mercenario y la pasión del enamorado a la velocidad de la luz y con la sensatez de una puerta. Te dejas a una enajenada precisión léxica, liberando las verdades que la cordialidad tenía inhibidas. Voraz, aparentemente valiente y de eficiente crueldad. Pavoneas de cobardía: orgullo enfermizo, vanidad de un violador que alardea de su amor. Te hizo sentir ilusamente superior. Esos tiranos que pisotearon tu libertad eran ajusticiados por uno orna mayor.

La ira se va y bajas de la maquina espacio temporal. En minutos recorriste más. Las arqueadas cejas, los parpados lastimeros y la mandíbula floja reclaman una inocencia, tal como lo haría un ciego acusado de ver. Cuando en realidad, eres tan culpable como el mar de la arena, y el sol del día.

Ni tienes jueces para castigarte y al menos alivianar el peso de la conciencia. Entonces con un arrepentimiento moral intentas alivianar el peso de la conciencia. Drogarla. Pero no. Solo e impotente. Cobarde para hacer justicia. Incapaz siquiera de un desahogado llanto.
Después de todo. La ira es un amante. Su pasión no se quedó para reanimarme. No me felicitó luego de ganar la batalla. Ni siquiera se sintió orgullosa de mí.


Entonces el tecleteo y un par de armonías serían drogas suficientes.

2 comentarios:

¬¬ dijo...

Acabas de conseguir un lector que tiene puestas elevadas expectativas en torno al tercer comunicado.

Promete esto, ves?

Muchos saludos, camarada

Max(imiliano García)

Geraldine dijo...

Ahogo... ira.

Tantas palabras que se han tornado tan comunes en este último tiempo.

Me gustó! un besito niño