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las letras caen en poesías
y la verdad en la mentira.
¿Debiera preferir libertad para morir en siete días
o ser esclavo de una memoria eterna?
Y es que las trampas son el descanso de misógenos colegas...
...son la pausa viciosa de un círculo perfectamente mgnci >>
Estamos juntos en esto.
sábado 6 de diciembre de 2008
Trampa
Publicado por
José Manuel Belmar Ahonzo
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viernes 30 de mayo de 2008
Segundo comunicado: El Ahogo
Sin embargo, esta extrema sensibilidad hace reales las heridas que parecían lejanas. Hace doler el dolor. La angustia no te deja respirar. Se ve la vergüenza colgando de párpados y pómulos. La tristeza enfría la boca y la soberbia le da geometría al cariño. Muchas veces ellos fueron hijos de la ira. Y ella a su vez de la venganza y el orgullo. Y ellos del dolor. A fin de cuentas nadie conoce sus edades. Se hallan perdidas en la historia. Un incestuoso árbol genealógico.
La ira mezcla un lenguaje mordaz, estrategias descaradas, cálculos de números sanguinariamente azules. Te da la frialdad del mercenario y la pasión del enamorado a la velocidad de la luz y con la sensatez de una puerta. Te dejas a una enajenada precisión léxica, liberando las verdades que la cordialidad tenía inhibidas. Voraz, aparentemente valiente y de eficiente crueldad. Pavoneas de cobardía: orgullo enfermizo, vanidad de un violador que alardea de su amor. Te hizo sentir ilusamente superior. Esos tiranos que pisotearon tu libertad eran ajusticiados por uno orna mayor.
La ira se va y bajas de la maquina espacio temporal. En minutos recorriste más. Las arqueadas cejas, los parpados lastimeros y la mandíbula floja reclaman una inocencia, tal como lo haría un ciego acusado de ver. Cuando en realidad, eres tan culpable como el mar de la arena, y el sol del día.
Ni tienes jueces para castigarte y al menos alivianar el peso de la conciencia. Entonces con un arrepentimiento moral intentas alivianar el peso de la conciencia. Drogarla. Pero no. Solo e impotente. Cobarde para hacer justicia. Incapaz siquiera de un desahogado llanto.
Después de todo. La ira es un amante. Su pasión no se quedó para reanimarme. No me felicitó luego de ganar la batalla. Ni siquiera se sintió orgullosa de mí.
Después de todo. La ira es un amante. Su pasión no se quedó para reanimarme. No me felicitó luego de ganar la batalla. Ni siquiera se sintió orgullosa de mí.
Entonces el tecleteo y un par de armonías serían drogas suficientes.
Publicado por
José Manuel Belmar Ahonzo
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Primer comunicado: El encuentro
rectitud inútil, inexistente bien
A los literatos:
De este lado del papel se encuentra un mundo de formas y colores. Si bien los conceptos se esconden en la suposición, la inferencia y la obviedad, la objetividad neta vive en la realidad recibida directamente sin intermedio de ese mundo de las letras al que estuvimos acostumbrados. Esto, con la misma naturalidad y fidelidad de la tinta que es impregnada, por la pluma, al papel. Hay un mundo de sensaciones físicas y espirituales que no necesitan ser interpretadas para ser conocidas. Incluso el escriba podría considerarse inútil si se perfeccionase la sensibilidad y la razón en su justo equilibrio
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José Manuel Belmar Ahonzo
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